NADA – CARMEN LAFORET

Carmen Laforet es una caso excepcional dentro de la literatura española, una escritora reservada en lo público carmen-laforetque se desahogaba totalmente en el negro sobre blanco. Nacida en Barcelona en 1921, Laforet culminó con tan sólo 23 años una obra maestra de mediados del siglo XX: Nada. En 1944 no existía luz  ni oxígeno suficiente que dejará vivir sin ansiedad y sin inquietante angustia social: la II Gran Guerra estaba agonizando y España ya era un país moribundo que se resistía a morir. Sólo la valiente catarsis de una joven que necesitaba imperantemente vomitar sus constantes vitales desde la cercanía (la justa dosis de experiencia autobiográfica) así como desde la distancia (una protagonista, Andrea, que en primera persona dispone su punto de vista para que Laforet amolde su latido interior en una ficción) crean el milagro del retrato auténtico de un país en plena posguerra y de la la fábula siniestra que recoge el paso a la madurez .

En 1944 era muy complicado tratar ciertos temas y, de un modo tan agrio, melancólico y siniestro todavía resultaba más osado. Nada consiste en construir una minúscula atalaya desde donde trazar un prisma que sea lo suficientemente sutil para no trastocar el orden autoritario, pero que  proceda a desvelar la realidad cotidiana.

Andrea es una chica de provincias que llega a la gran ciudad. En Barcelona le espera el inicio de un época crucial, los estudios universitarios, pero también una familia desestructurada. Unos tíos pertenecientes a la pequeña burguesía catalana que después de la guerra ven cómo su tesoro más preciado, su casa de la calle Aribau y su vanidosa existencia, se desploman segundo a segundo agónicamente. El grisáceo porvenir se atisba angustiante y el hambre también lo padecen los que parecían escudados contra la miseria. Andrea se topa con un sueño, el de gozar de una libertad y una nueva vida estimulante, que va mutando en monstruo pesadillesco: el hambre que desmaya a un alma famélica y una familia en constante agresión verbal y física, desplazan las ilusiones de la joven hacia un territorio apático, bajo mínimos y desalentador.

Laforet trabaja la alegoría del estado anímico de la España derrotada a través  de la propia realidad, pero sin denunciar expresamente lo que en esos momentos era impronunciable. Andrea vive en sus propias carnes las disputas entre sus dos tíos y en el fondo se nos está representando una guerra fraticida; el tío más bohemio y autoenclaustrado en una buhardilla vive en un espacio dónde todavía cabe algún atisbo de placentera emancipación y en el fondo se está ahogando igual que un maqui en una cueva; el conflicto de sexos entrelazado entre mujeres de diferentes generaciones o, lo que es lo mismo, la retaguardia como papel predominántemente femenino dentro de  la contienda bélica, o el atractivo que tenía la Europa cosmopolita como opción de escape, provocan en Andrea el dibujo moral de toda una generación a la que se le cortaron violentamente las alas y dónde  la luz de la ilusión se apaga, el arrojo va desapareciendo hasta que la juventud también calla por norma y se deja de estar al acecho para conformarse con la pasividad más zombie.

Tanto da la propia trama absorbente dónde la voz en primera persona de Andrea va transformándose a medida que el dolor del estómago vacío acecha y los sueños van cayendo en saco roto, porque el tono de cuento atroz y de literatura adscrita al realismo europeo logran el mismo efecto que un perdigón disparado por la escopeta de tu mejor amigo en tu rodilla: la sensación de frustración y una mirada hacia tu vecino desde el rencor, por haber truncado tus anhelos de toda una vida, en aras del respeto por los sueños del prójimo:  Andrea es una joven que ya no podrá atisbar sus esperanzas tal y cómo las había planeado.

Desolación vital, falta de fortaleza para escapar, fuerzas que flaquean, fatiga que provoca sumisión y unas descripciones que hielan la sangre por su capacidad para sugerir imágenes de almas esperando su hora dentro de una vivienda fría, oscura y poco acogedora cuyas paredes van a dar a una ciudad melancólica que absorbe la humedad de la propia espuma del mar y  trata los malos recuerdos apenas vividos en un constante ir y venir. En ese escenario vaga la impasividad y la desesperanza de Andrea y de Carmen Laforet, que con tán solo 23 años no sólo logro el Premio Nadal sino un lugar privilegiado en el peldaño donde la amargura muta en catarsis literaria.

by Migue M.

Editoral: DESTINO
Lengua: Español
ISBN: 9788423342792
Nº de páginas: 304
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