EL GRAN GATSBY – SCOTT F. FITZGERALD

Jay Gatsby, el caballero que reina sobre West Egg, el anfitrión de las noches sin tregua, pero también el triunfador marcado por el trágico sino de una soledad no pretendida, es el arquetipo de esos años veinte que se iniciaron con la Prohibición y discurrieron en el gangsterismo y la corrupción política organizada. Protagonista de una década que culminaría con la catástrofe de 1929, su imagen de esplendor no hace sino anunciar un drama inevitable. Triunfo de perpetua juventud, brillantez animada por el exceso, fueron también las constantes de la vida de Francis Scott Fitzgerald, quien nos ofrece en El gran Gatsby una de sus obras mayores.

El gran Gatsby, F.Scott Fitzgerald /1925/EEUU

Amores y deseos, fiestas frenéticas e ideales románticos. La historia de la pareja protagonista esconde una radiografía del mito americano.

de Mariano Antolín Rato:

Fue Gertrude Stein quien primero utilizó Generación Perdida para referirse a otros norteamericanos, y más jóvenes e impetuosos que ella, que vivían y, sobre todo bebían y escribían, en el París de los años 20. Y se diría que cuando inventó ese eslogan tenía en mente a Scott Fitzgerald. Pues el autor de El gran Gatsby representó más que ninguno de los demás (Hemingway, por ejemplo) el modelo de perdedor de la época. El de un hombre cuyos escritos, especialmente los relatos, habían hecho famoso unos años antes, y que terminó en 1941 sin dinero, alcohólico, añorando su lejano amor. A sus 44 años muchos creían que él, el máximo representante público de la «era del jazz», ya estaba muerto.

Y de muerte, de amores nunca conseguidos, de fiestas frenéticas, de ideales románticos, trata El gran Gatsby, la obra maestra de Scott Fitzgerald. Publicada en 1925 no alcanzó el éxito popular de los relatos breves del autor, ni de su primera novela, A este lado del paraíso, pero críticos tan exigentes como T.S. Eliot, Lionel Trilling o Edmund Wilson escribieron que era una de las más grandes obras de la literatura escrita en inglés. Una categoría que sigue manteniendo sin que nadie o casi le dispute.

Personajes como Jay Gatsby, con esa capacidad de amar a Daisy Buchanan, la chica cuya «voz está llena de dinero», en una famosa frase del libro, remiten a los grandes héroes trágicos. Y además, han terminado por simbolizar el siglo XX incluso en mayor grado que la mayoría de los seres humanos que, según el registro civil, lo habitaron.

Nadie que haya leído El gran Gatsby olvidará la luz del embarcadero de Daisy que Gatsby veía las noches de aquel verano en Long Island y que, desde entonces, representa uno de los paradigmas de lo inalcanzable. Y sobrevolando eso, y las miserias de unos seres literarios y muy próximos, el aire de tragedia griega que se despliega sobre un fondo de negocios ilícitos y tristes ilusiones.

Resulta difícil mostrarse ecuánime al referirse a El gran Gatsby. Es posible hablar de su magistral enfoque narrativo, de los perfectos diálogos, de las incomparables descripciones que ponen en situación y desembocan inevitablemente en la tragedia. Pero, en definitiva, lo que permanece sobre todo es la sombra de Francis Scott Fitzgerald, un escritor capaz de reafirmar la fantasía romántica de la ambición y el heroísmo personales de una vida dirigida o condenada a la consecución de un ideal.

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Editoral: DEBOLSILLO
Lengua: Español
ISBN: 9788497936606
Nº de páginas: 192
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